Yacimiento Vaca Viva

Cada vez que se descubre un nuevo yacimiento de oro o petróleo las autoridades festejan. Suenan campanas de prosperidad y progreso. Nuevos puestos de trabajo para el país, ingreso de divisas, independencia energética. Todos quieren estar en la foto. Tapa del diario asegurada.

Sin embargo, existen todavía otro tipo de “yacimientos” que son mucha mejor noticia para el planeta y que no tienen ni por asomo el nivel de consenso político, visibilidad mediática y locura optimista que generan el petróleo o el oro. Son los “yacimientos” de biodiversidad. El entrecomillado obedece a que en realidad no son yacimientos dado que se trata de recursos renovables donde la vida se recrea permanentemente. Se trata de esos lugares únicos de la Argentina y el mundo que sustentan diversas formas de vida en escenarios naturales de singular belleza.

Algunos de ellos escaparon de la mano devastadora de algunos hombres, ya que a través de personas como Perito Moreno terminaron convirtiéndose en Parques Nacionales, uno de los mejores inventos de la humanidad en los últimos 150 años. No obstante, al encontrarse sobre la corteza terrestre en lugar de en el subsuelo, muchas veces tardamos mucho tiempo en descubrir su valor biológico permitiendo que en pleno siglo XXI la naturaleza nos siga sorprendiendo.

Tal fue el caso de la Estancia “La Fidelidad” en el bosque chaqueño, un lugar donde los científicos hace apenas un par de décadas detectaron su enorme potencial en términos de biodiversidad y no dudaron en afirmar que el lugar tiene todas las condiciones necesarias para aspirar a la máxima categoría que otorga la ley argentina para un sitio: Parque Nacional.

Las voces de los científicos, sin embargo, no siempre alcanzan para que las autoridades ejecuten las acciones de gobierno necesarias para cumplir con una meta tan ambiciosa como es la creación de un Parque Nacional. Es necesario que la sociedad se movilice para que el caso tenga alta visibilidad y sea valorizado por las autoridades, como si fuese un yacimiento de oro o petróleo.

Corría el inicio de 2012 cuando Villavicencio y Banco de Bosques acordaron la realización de una innovadora campaña de marketing con causa que permitiría dar visibilidad para que “La Fidelidad” sea Parque Nacional.

Así nace “Dejá Tu Huella”, una campaña histórica que durante 2012 y 2013 llevó a millones de hogares argentinos el mensaje de la necesidad de salvar el último gran bosque aún en pie en el Impenetrable chaqueño. Fue sin duda un gran envión del que participaron además otras empresas, escuelas, diversas ONG, científicos, artistas y miles de individuos.

Gracias a ese envión, hoy la Estancia “La Fidelidad” tiene la aprobación de la Cámara de Senadores y se encuentra a la espera de la sanción de la Cámara de Diputados para pasar a ser el Parque Nacional “El Impenetrable”, el más grande de todo el norte argentino (dos veces el tamaño del Parque Nacional Iguazú y unas siete veces el tamaño de Capital Federal).

Lo llamativo de este propósito es que se trata además de un proyecto inclusivo desde su génesis, ya que por primera vez en la historia se otorgó a la sociedad la posibilidad de ser parte de la creación de un Parque Nacional en sus múltiples expresiones (empresas, escuelas, ONG, organismos de gobierno, institutos científicos e individuos particulares).

La nueva economía necesita construirse sobre “yacimientos” de vida y no de fósiles cuyos impactos ambientales devastadores son tristemente evidentes en nuestro propio tiempo y tenderán a agravarse si no libramos pronto a nuestra economía de su adicción a ellos.

Por el contrario, vale mucho más la pena hacer sonar las campanas del progreso y activar toda la parafernalia optimista para tapas de diarios y fotos de funcionarios sonrientes ante la creación de un nuevo Parque Nacional, un nuevo parque de energías renovables o una gran planta de reciclado que seguramente nos traerán un futuro más digno y sustentable que el oro y el petróleo.

Impenetrable-1280

*Sobre Emiliano Ezcurra:

Inició su carrera en el activismo ambiental a los 16 años momento en que entró a Greenpeace. Trabajó cinco años como voluntario para luego ingresar a formar parte del staff de la organización durante unos 15 años más. Dentro de Greenpeace, participó en varias de las campañas y acciones más conocidas de Greenpeace en Argentina.

Actualmente es el Director Ejecutivo de Banco de Bosques, una entidad dedicada a detener el cambio climático, frenar la pérdida de biodiversidad y generar empleo local, sin destruir nuestros últimos bosques nativos.

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