Es imposible pensar en los bosques nativos de nuestro país sin su dimensión humana. Nosotros entendemos que precisamente porque nos interesa la gente tenemos que tratar bien a los bosques. Este cambio de paradigma es urgente y necesario y forma parte de nuestro enorme desafío.
Destruir bosques nativos en nombre del progreso es falso y contrario incluso al concepto más convencional del término desarrollo. Si los bosques están mejor los humanos vamos a estar mejor, ver esto no es fácil a simple vista para muchos y tenemos mucho trabajo por delante para cambiar esa visión de que el bosque es un estorbo a la producción.
Nuestra entidad desafía el concepto de “frontera agropecuaria” como si del otro lado de esa “frontera” no hubiera vida productiva, ni posibilidades de generación de empleo o de rentabilidad. Nosotros estamos convencidos de que los bosques nativos, aunque degradados por años de mal manejo, todavía pueden ser productivos y que del otro lado de la “frontera” hay una vida productiva de verdad, diversa y con visión de largo plazo.
Desde Banco de Bosques asumimos el compromiso no solo de un manejo ambiental correcto de la finca y sus recursos sino también un cumplimento estricto de las leyes vigentes y de un trato humano digno hacia las personas que trabajen con nosotros ya sea en forma directa o mediante contratistas.
Algunos aspectos centrales en este sentido son:
Emplear a la gente del lugar siempre que sea posible.
La totalidad del personal propio y de contratistas debe estar en blanco.
Otorgar especial atención a la Seguridad e Higiene del personal, en particular en el componente forestal.
Capacitación laboral y ambiental. Contempla no solo el aspecto técnico del manejo de un equipo determinado sino la asimilación de los valores ambientales y sociales del proyecto por parte de los trabajadores.
Compartir con la comunidad y con empresas locales los resultados y las experiencias que resulten de nuestra forma de producir con el bosque en pie en lugar de eliminando el bosque como ocurre actualmente.
Sí, queremos asumir el desafío y tomar el riesgo que implica alcanzar la autosuficiencia económica mediante la puesta en marcha de emprendimientos sustentables (miel, madera certificada, eco turismo, productos forestales no madereros, entre otras opciones).